15 de septiembre
En esta oportunidad me tocó estar
en el área de los padres, por suerte esta área es un poco más reducida y
algunos estaban dormidos o recién atendidos, así que podía pasar más tiempo con
cada uno de los niños, ya que eran pocos.
Sin embargo, se me presentó un
nuevo desafío, esta vez eran niños todavía más pequeños que los de la anterior
vez, entonces no sabía del todo como interactuar con ellos porque su edad al
ser más reducida no les podía sacar un tema de conversación, pero pude
adaptarme a la situación y me apoyé en los juguetes para poder interactuar con
ellos, en ese momento tuve que sacar mi niño interior y jugar con ellos, así
como también ayudarlos a pintar y armar con bloques. Cabe mencionar que estuve
muy atento a como actuaban también los padres con sus hijos para poder guiarme
y saber cómo empezar, punto para mí, que ayudó a crear en ellos un buen impacto
porque después me enteré de que una de los tres con los que estuve, cuando mi
otra compañera se ofreció también a jugar le dijo que quería jugar conmigo. Y
bueno en sí creo que eso también le permitió estar más con una de las niñas, ya
que incluso Bertha me ayuda con los tres que estaba hablando, un buen trabajo en
equipo que me mantenía tranquilo.
Una anécdota extra, mis
compañeros encontraron un niño que también armaba el cubo 3x3 y le presté el
mío incluso en los últimos minutos cambié de sitio con uno de mis compañeros
para enseñarle algunos pasos antes de irme.
Al final la experiencia me gustó
bastante y siempre es gratificante saber de ese impacto que dejaste en los
niños.

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