viernes, 23 de noviembre de 2018

Aventuras extremas junto a la comunidad

El tercer día nos despertamos muy temprano para regresar a la comunidad pues ibamos a realizar una caminata, la cual fue bastante ardua pero divertida a la vez, pues hubo una serie de obstáculos que nunca me había imaginado podrían presentarse en un evento como este. No obstante, sí me costó e incluso llegué a sentir en un punto mucha preocupación y sofocado por el sol, quizás porque yo soy una persona bastante alérgica a los insectos y nos adentramos un poco a lo que se refiere a la parte de selva como tal, es decir, en la zona donde hay más cantidad de vegetación y por ende insectos. Sin duda alguna, en la caminata se evidenció totalmente la actividad dado que fue por un tiempo bastante prolongado y al no ser un terreno plano, eso hizo que nos gastáramos más físicamente y que nos demoremos más también. Cabe recalcar que me agradó mucho el poder experimentar por primera vez un viaje en carreta por decirlo así pues llegamos hasta el punto de inicio de la caminata en una de estas. Pese a la dificultad de la caminata y hasta cierto punto incomodidad que se pudo haber sentido por el simple hecho de salir de nuestra zona de confort, no se puede pasar por alto que de esta experiencia he podido extraer muchos aprendizajes que me han permitido desarrollarme como persona en el ámbito principalmente de ser equilibrado porque no suelo hacer mucho ejercicio físico y esta caminata me hizo reflexionar sobre la importancia de este aspecto para llevar una vida mucho más sana y sin problemas de salud pues estos dos ámbitos van muy de la mano. Asimismo, este fue todo un desafío, el cual intenté superar siendo audaz ya que era la primera vez que iba a hacer una caminata dentro de la selva y no tenía ni idea de como sería pero me arriesgué. Hubieron muchos obstáculos pues habían zonas en que la tierra se había convertido en fango o lodo porque se encontraba bastante cerca de una corriente de agua y era muy fácil caerse o hundirse en este a pesar de llevar los zapatos adecuados para caminar, así como también al caminar sobre el agua pues la corriente iba en contra nuestra, habían piedras, huecos y encima era bastante fuerte, por lo que había que sujetarse bien con el palo que nos brindaron para no ser llevados por esta. Además, yo me encontraba con un jean para que no me piquen los insectos pues el repelente no funciona en mi caso y me caí, lo cual causó un poco mi enfado pues me ensucié todo pero dentro de todo esto pude desarrollar mi habilidad para usar un palo como apoyo ya que no lo había utilizado antes y aprendí a hacerlo ya que era necesario para evitar caerte y poder sufrir daños muchos más severos que manchas de lodo en el jean. También, pude identificar uno de mis puntos fuertes que poseo y es mi facilidad para saber que rocas pisar al momento de cruzar el agua para no caerme pero mi punto más vulnerable proviene de mi falta de cuidado al momento de caminar en tierra pues habían formas más sencillas de pasar ciertas zonas pero yo prefería optar quizás por caminar en la zona más lodosa y esto es causado por querer seguir mi idea pese a las advertencias y siento que ese es un aspecto que tengo que mejorar ya que no todo lo puedo hacer yo solo, a veces es mejor hacer caso a las recomendaciones. Es indudable que hubo mucho compromiso por parte de cada uno de nosotros y nos involucramos de lleno en la experiencia pues no nos rendimos, seguimos hasta las últimas consecuencias y honestamente, me pareció demasiado emocionante el caminar sobre el agua pues nunca se me hubiese ocurrido que eso era posible dado que el Lima no existe esta posibilidad. Allá, incluso los carros iban sobre el agua y me quedé sorprendido con ese aspecto y lo recordaré mucho. No podría terminar mi reflexión sin mencionar la importancia que jugó en esta experiencia el reconocer el aspecto ético de mis decisiones y acciones ya que acepté las consecuencias de mis actos y tome responsabilidad de ellos cuando me caí pues mi amigo que iba delante se había caído en el mismo lugar y yo por querer demostrar que sí se podía pasar por ahí, me caí también y eso acarreó como principal dificultad que se tuvo que lavar varias veces el jean llegando a Lima y quedó un poco maltratado y todo se pudo haber evitado si no hubiera sido curioso de caminar por el mismo lugar en el que alguien ya se había caído previamente. Finalmente, esta fue toda una experiencia muy gratificante para mí y que aportó mucho para mi desarrollo físico como espiritual ya que pude conocerme más a mí mismo y también me permitió darme cuenta que siempre hay algo por mejorar y eso es lo bonito de cada experiencia CAS que he tenido hasta ahora porque siempre te dejan una enseñanza y la posibilidad de plantearte nuevas metas y por medio de las dificultades incentivan el cambio de uno mismo como ser humano. Ese día hubo otra experiencia, sobre la cual reflexionaré en la próxima entrada.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario