domingo, 25 de noviembre de 2018

Unos cuantos deportes para terminar esta incursión en la selva

a última experiencia que tuvimos en este viaje fue la práctica de deportes acuáticos en un restaurante que tenía salida al mar. Me sentí bastante frustrado porque siendo honesto, no me atreví a practicar esta última actividad por el hecho de que allí sí habían muchos insectos y siempre tuve temor de que me picaran pues en experiencias pasadas ya lo habían hecho y en una oportunidad estuve incluso a punto de perder la pierna. No obstante, lo que pude reconocer es un despliegue de actividad combinado con un ambiente en el que eras capaz, pese a no participar, de sentir una serie de emociones y sentimientos que solo eran muestra una vez más de todo nuestro desarrollo como comunidad durante estos meses y los lazos que se estaban formando entre nosotros. A pesar de no haber formado parte, se pudo evidenciar el aspecto ético de mis acciones ya que si bien hubiese querido divertirme con mis amigos y poder pasar un buen momento con ellos, preferí poner mi salud como principal prioridad. Esto lo agradezco porque reflexionado al respecto, me di cuenta que cuando una comunidad está unida siempre habrán momentos de gozo y diversión aunque en ese momento me amargué pues sentía que no estaba mostrando compromiso alguno con la experiencia y verdaderamente quería divertirme con mis compañeros. Personalmente, para mí este fue el desafío de la experiencia ya que a mí no me gusta estar tan apartado del grupo, por lo que fue muy difícil estar fuera del agua mientras ellos se encontraban practicando kayak y encima en el agua, el medio donde más me gusta estar. La habilidad que pude desarrollar es el auto control e incluso alcancé un nivel mayor de madurez pues soy consciente de lo complicado que es estar solo y ese es un punto en el que tengo que mejorar puesto que siempre busco estar acompañado pese a el impacto negativo que pueda tener sobre mí realizar cierta actividad cuando a veces la soledad es la mejor solución para evitar sufrir esos daños. Sin embargo, estaba con una amiga mía, a la cual le agradezco mucho por haberse quedado conmigo dándose cuenta de que me quedaría solito pues en la adversidad es cuando conoces cuales son esos amigos verdaderos y que merecen la pena. Yo pude evidenciar creatividad en mi experiencia ya que buscamos distintas formas de poder superar el aburrimiento e irónicamente lo hicimos viendo caminar a las hormigas que llevaban su comida. Claro que también hablamos de distintos temas y pudimos conocernos mas. Es increíble como incluso cuando no participas en una experiencia puedes estar aprendiendo, desarrollando nuevas habilidades, descubriendo las habilidades a mejorar y también los puntos fuertes porque me di cuenta de que tengo cierta facilidad para hacer un análisis crítico de una situación, es decir mencionar los puntos a favor y en contra de una actividad y el impacto que tendría en mi persona aunque muchas veces lo paso por alto solo por seguir al grupo intentando no quedarme apartado de la comunidad. No obstante, estoy comenzando ya a cambiar este aspecto y los deportes acuáticos que no pude hacer fue el punto de partida para el cambio y comenzar a formar una personalidad más completa y más única pues eso es lo bonito del ser humano. Quién diría que ese mar de sentimientos sería el último que nos regalaría Pucallpa antes de nuestra partida pues unas horas después ya nos encontrábamos de nuevo en Lima. Este viaje a la región de Pucallpa trajo consigo una cantidad de aprendizajes únicos que nunca olvidaré por lo mucho que cada uno llegó a significar para la comunidad como para mi persona. El poder compartir con mis compañero cada experiencia fue muy bonito y hacían que los obstáculos se vean fáciles de resolver. Sin duda fue todo un privilegio poder interactuar allá con personas que poseen  distintas costumbres y tradiciones pues en la gran diversidad de culturas radica la riqueza de nuestro país y hemos de sentirnos orgulloso de ello. Asimismo, agradezco a todas aquellas personas que nos acompañaron en cada una de las actividades pues hicieron de nuestra experiencia un recuerdo inolvidable así trascurran los años. Gracias Pucallpa por regalarnos tus hermosos paisajes, por regalarnos momentos para unirnos más como comunidad, por hacernos conocer la triste realidad de algunas comunidades nativas, por hacernos sentir todo un mar de sentimientos que guardaré en mi corazón pero sobretodo por ponernos a prueba con obstáculos que nos hicieron crecer como personas y madurar. ¡Hasta pronto tierra de las maravillas!   


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