sábado, 24 de noviembre de 2018

Distintos estudios en la laguna Yarinococha

Llegamos al cuarto y último día de todo nuestro viaje. La penúltima experiencia que realizamos fue llevar a cabo el proyecto grupo 4 que se había culminado su planificación semanas antes del viaje. Este consistió en hacer un estudio sobre la contaminación y la subsistencia de especies marinas en la laguna de Yarinacocha. Nos dividimos todos en distintas comisiones y la que a mí me tocó fue la de tomar la temperatura en distintos puntos y a profundidades diferentes para poder comprobar si era idónea para la supervivencia de los peces. He de admitir que en esta experiencia se evidenció mucha creatividad, principalmente porque no teníamos los recursos suficientes en algunos casos para poder realizar la muestra de forma correcta debido a nuestra irresponsabilidad de no haber comprado antes de viajar y aquí ya se evidenció el considerar el aspecto ético de las decisiones pues esto me llevó a reflexionar sobre nuestra falta de organización pese a haber realizado una planificación previa. Si hubiésemos traído todos los materiales, no nos hubieramos tenido que someter a la improvisación pero lo que sí me agradó fue que decidimos asumir la responsabilidad por las consecuencias de nuestros actos mostrando total integridad y no esperamos en ningún momento que otra persona nos solucione nuestro problema. En mi caso, era la primera vez que tomaría temperatura a distintas profundidades en una laguna y me sentía nervioso e inseguro de no poder aportar mucho al grupo pero la confianza que mis compañeros me dieron me fue muy útil para seguir con mucho ánimo la actividad y pude aprender a utilizar correctamente la aplicación Sparkvue que habíamos descargado tiempo atrás. Asimismo, ellos me dieron la fuerza para afrontar esta nueva situación con audacia porque al inicio no estaba muy determinado a hacerlo pues es normal tener miedo a lo desconocido pero al final me atreví a explorar un rol distinto y fui aquel que daba las temperaturas exactas de cada profundidad en los 5 puntos de muestreo. Personalmente, siento que el trabajo colaborativo fue un factor muy importante a tomar en cuenta porque todos teníamos un objetivo en común pero nos dividimos en comisiones para poder abarcar el mayor rango de aspectos posibles y también dentro de cada comisión debió de haber jugado un papel importante. Al menos en la mía, los cuatro trabajamos juntos en la elaboración de un método para que el termómetro pueda llegar bien profundo que incluía una caña de pescar y un carbono pequeño, el cual estaría amarrado junto al termómetro y funcionó pero si no hubiese existido esta buena comunicación entre nosotros y la capacidad de acoger todas las ideas, probablemente no hubiésemos logrado tener éxito en la toma de datos. Cabe recalcar que estos datos los comprobamos relacionándolos con la información recopilada sobre la laguna antes de realizarse el viaje, por lo que no son datos inventados sino razonados y esto muestra nuestra capacidad de pensadores. Otro grupo recolectó muestras de coliformes con botellas de agua vacías a falta de materiales, toda una explosión de creatividad al máximo. A su vez, el estudio en la laguna me dejó un poco preocupado y alarmado porque hizo que me diera cuenta de lo inconscientes e ignorantes que podemos llegar a ser las personas para destruir nuestra propia riqueza natural y exponernos incluso a problemas de salud o a bacterias de manera innecesaria, solo porque nos cuesta mucho reciclar. Este es un problema global en el cual ya hay que empezar a tomar cartas en el asunto si queremos dejarle un mundo habitable a la próxima generación. Cabe recalcar que muchas de las muestras todavía tuvieron que trabajarse en el laboratorio del colegio que muy amablemente nos proporcionó la bióloga que nos acompañó durante todo el trayecto, al igual que muchos materiales que no poseíamos y que nos transportamos en botes. En fin, una experiencia con bastantes obstáculos causados por nuestra propia irresponsabilidad pero que supimos como solucionar y también hubieron algunos alumnos que se sentían mal pero el aprendizaje y la reflexión que pude obtener respecto a la contaminación en la laguna lo llevaré siempre conmigo pues me impresiona como siendo un mundo con tanta tecnología, no somos capaces de utilizarla responsablemente para proteger un recurso que nos da oxígeno, nos permite sobrevivir en la Tierra y nos puede traer tantos beneficios. Es hora del cambio o ¿vamos a esperar hasta que ya no haya soluciones para salvar nuestras lagunas?

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